ADICCIONES

ESTIMULANTES

COCAÍNA

ANFETAMINAS Y METANFETAMINAS

CANNABIS

ALCOHOL

BENZODIACEPINAS

DEPRESORES

ESTIMULANTES

El consumo de estimulantes (cocaína, anfetaminas) puede comenzar asociado a la búsqueda de sensaciones y la desinhibición, convirtiéndose gradualmente, en muchos casos, en una alternativa frente a la inseguridad, el aburrimiento o la falta de autoestima. Bajo los efectos de la sustancia, se accede a una sensación momentánea de bienestar e intensidad que compite artificialmente con la realidad cotidiana de la persona, que habitualmente resulta mucho menos satisfactoria.

Fuera del consumo, pueden hacerse más patentes las carencias de la vida ordinaria: la insatisfacción con uno mismo, la falta de metas, el vacío interno o la desconexión de uno mismo. El consumo puede aparecer entonces nuevamente como una forma de evadir la inquietud, el malestar o la tristeza que provoca ese contraste.

Desde una perspectiva integradora, se entiende el consumo como una estrategia de autorregulación que ha adquirido una función psicológica. Parte del trabajo implica comprender qué función cumple y qué situaciones internas o vinculares lo activan, a la vez que se interviene sobre la propia conducta adictiva.

Se busca que la persona desarrolle formas menos perjudiciales de regular el malestar, recupere su libertad de elección y pueda trabajar aquellos patrones de personalidad que puedan estar contribuyendo al mantenimiento del problema.

DEPRESORES

El inicio de consumo de sustancias depresoras (alcohol, benzodiacepinas) muchas veces se encuentra motivado por la búsqueda de estados de desconexión y alivio del malestar. Su efecto permite amortiguar la ansiedad, la tristeza, la vergüenza o pensamientos que resultan difíciles de gestionar.

El bienestar obtenido a partir de la evitación del malestar cada vez que la persona se encuentra bajo los efectos de la droga se torna especialmente adictivo cuando, además, no se cuenta con muchos otros recursos para calmarse o tolerar las sensaciones desagradables derivadas de la ansiedad. El alivio inmediato refuerza el consumo, pero los problemas que lo motivan permanecen o  incluso pueden se van agravando progresivamente.

El abordaje integrador entiende implica comprender qué es lo que el paciente necesita silenciar, aliviar o evitar mediante el consumo, trabajar sobre la conducta adictiva y sobre los factores que se encuentran manteniéndola. 

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Marta Méndez Psicoterapia y Personalidad